White God (2015)

¿Qué harías si pudieras vengarte de Dios? ¿Si tuvieras la oportunidad de enfrentarte a él por el sufrimiento de toda tu vida? White God ó Fehér isten, drama húngaro dirigido por Kornél Mundruczó plantea esta premisa. Film ganador del Premio Un certain regard en el Festival de Cannes 2014 en la que también a los perros que fueron galardonados con el Premio de Palm Dog (Festival alternativo que se realiza en paralelo al Festival de Cine de Cannes, en la que se premian a los perros actores vivos o animados). La película fue seleccionada por Hungría para la Mejor película extranjera en los Premios Óscar de 2014, pero no fue nominada.

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White God cuenta la historia de Hagen, un perro mestizo que vive con Lili su amiga, su dueña, su diosa blanca. Lili le da de comer, le da refugio, cuida de sus sueños caninos en dulces melodías de trompeta nocturnas. Hagen, como cualquier can doméstico, no conoce otra cosa que la vida junto a su ama. Es probable que nunca haya estado en contacto con otro animal. Su vida es su diosa Lili. Pero, algo sucede. Su mundo ordinario se ve quebrado, cuando Lili tiene que convivir con su padre por tres meses. Su padre es un ser triste, trabaja en un matadero, como encargado de Salubridad. Se encarga de aceptar o rechazar para consumo las vacas que matan ante sus ojos. Es un claro padre ausente incapaz de congeniar con su hija, pero debe aceptarla. Lili tiene que vivir con él… ¿Pero Hagen? Ronda una ley muy severa para el control canino en el país, no puede haber perros en departamentos, todos los animales deben estar registrados y Hagen termina en la calle.

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La vida de Hagen cambia drásticamente. Los buenos films tienen estos virajes radicales. Se necesita de estos para avanzar la trama. White God cambia, muta. Por momentos, comienza a destilar referencias inmediatas a Koneko Monogatari de 1986, dirigida por Masanori Hata, también conocida por todos como Las Aventuras de Chatran. Pero en el film de Kornél Mundruczó no hay rasgo alguno de ternura. Es dureza pura. Por más que podamos enternecernos con las amistades que va adquiriendo Hagel, el encuentro, el choque contra la dura realidad humana nos aleja de cualquier atisbo de amor. El mundo humano es duro, es cruel. Notoria la escena en la que Hagel comprende la finitud de la vida. Pero los perros han optado por ayudarse, por aprender a sobrevivir, a pura mordida, ladridos o asesinato. La jauría organizada recuerda mucho al ejército de perros del comic El Eternauta 2 de 1976, escrita Héctor German Oesterheld y dibujada por Francisco Solano López.

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El viaje de Hagel hacia el heroísmo cumple con los 12 pasos del Héroe: su mundo se quiebra, es alejado de su hogar, adquiere su misión y hará todo por adquirir su elixir. Por su parte, Lili también comienza su aventura: buscar a su amigo, reencontrarse con hermano can. ¿Pero logrará hallarlo? ¿El encuentro será positivo?

Desde el comienzo, una pequeña leyenda nos advierte que “todo lo horrible es algo que necesita de nuestro amor”. ¿El amor de quién necesitamos? ¿El de dios o el de nuestro perro? ¿Nosotros necesitamos el amor de un ser superior o es él quien nos necesita a nosotros? White God es un film imperdible, con pequeñas licencias de guion, no pierde nunca su poderío, su mensaje cuasi filosófico: ese que nos hace recordar que todos fuimos alguna vez libres, pero recordarlo puede ser fatal.

Adrian Ochoa

Segui a Adrian Ochoa en https://www.facebook.com/adrianochoaguionista/?ref=br_rs

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